Tuesday, September 13, 2005

cada treinta años

Hace un mes cumplí los treinta años.
Estoy en esa edad peligrosa que lo sitúa a uno en el mismo borde del filo de un bisturí. Es el tiempo en que los iconos del rock y de la ideología post adolescente acaban muriéndose. La mayoría mueren en un sentido literal, los más vanagloriados; pero un gran porcentaje de ellos mueren en un plan más cruel: mueren ideológicamente, mueren simbólicamente, mueren para sus fans, para sí mismos, mueren adquiriendo un lugar en el mundo que no hace mucho detestaban.
Estoy, pues, en esa delgada línea en que uno se vuelve gris a fuerza de coquetear con los dos ángulos de las tonalidades de la vida. Uno es blanco, puro, durante su niñez y adolescencia. Detesta las injusticias, las comodidades de los burgueses logradas gracias al sacrificio de los oprimidos. Del otro lado están los negros, aquellos aborrecidos seres que con impune cinismo viven del sudor ajeno y se enorgullecen de ello. Unos y otros se repelen. Pero hay un momento en que los negros ganan: saben que tarde o temprano los blancos se ensuciarán, saben que las manchas están a la vuelta de unos pocos años. Y cuando al fin llegan, uno se vuelve gris. Deja de ser ese personaje inmaculado para volverse borroso. Y la parte terrorífica del asunto es que al ser gris uno se queda solo, ni blanco ni negro, gris, indefinido, mediocre, a medio camino. Nos quedamos en un limbo atroz, asustador del que nadie puede ni desea liberarnos. Ese espacio donde no es más que uno mismo el que debe salir. Y generalmente se acaba saliendo como traidor, a cualquier bando, a cualquiera que haya sido la ideología sustentada hasta ese momento. Es inevitable. Uno acaba cediendo tan de a poquito que no nos damos cuenta hasta que la metamorfosis es prácticamente irreversible. Y no hay manera de negarse a menos que se pretenda acabar en un coma vegetativo. Es forzoso terminar la transición,. No quedarse en el camino, aceptar que la etapa dura del camino, de la cuesta arriba, ha llegado.
¿Qué se debe hacer? Negarse? Renegar de lo vivido? Mudarse a otro sitio en donde un pasado marcadamente contestatario no aceche a cada acto burgués que cometemos? ¿Pretender que la transición nos ha llegado en plena madurez intelectual? Resulta absurdo, irónico, patético, querer seguir siendo lo que se fue cuando el tiempo inexorable se nos ha venido enroscando desde los tobillos hasta la coronilla. El tiempo es más persistente que nosotros, pobres ingenuos que creemos que si no es hoy será mañana el gran cambio anhelado en nuestra pubertad. Creer que con un poco más de sacrificio, de esfuerzo, de resistencia se logrará lo que otros antes que nosotros no lograron.
Y la paradoja es que poco a poco, sin darnos cuenta, secuestramos a las ideas, las torturamos hasta acabar convenciéndolas de que se modifiquen en base a una comodidad más mediática. Cuando la convencemos de que no pasa nada al desear una mejor situación cotidiana, un mejor colchón, una mejor casa, una alimentación más equilibrada, un medio de transporte menos arriesgado, una pareja más estable, una vida menos azarosa.
Secuestramos nuestra propia integridad al querer convencernos de que desde dentro del sistema igual podremos hacerlo cimbrarse, provocarle agruras que lo obliguen a vomitar. Porque él es demasiado grande y en un momento dado lo único vomitado es uno mismo. Y ya para ese momento sentimos que ese regurgitar es una catástrofe... para nosotros mismos. Y si antes eso habría constituido una liberación, en ese momento acaba siendo una maldición inconcebible, hay que hacer lo que sea con tal de regresar a ese estómago vacuno, cediendo, transformándose; o peor, aceptando ser transformados con tal de volver a ese estómago que nos hará cada vez más y con más impunidad, una auténtica mierda.
Así, se cumplirá el destino fatal de uno como individuo supeditado a la sociedad, un gramo más agregado a la gran mierda humana desechada en el camino imparable de la civilización. Eso, una mota de mierda.

Monday, February 28, 2005

con un rencor no justificado

comienzo a sentirme como mi abuela. Cuando algún tío mío nos visitaba, todo sonrisas, con algún chunche, regalito o probada de los guisos de sus esposas, mi abuela los recibía con un reproche. y veía como aquellas sonrisas se congelaban, para luego irse desmoronando paulatinamente en una expresión que yo traducía como: "carajo, para qué habré venido, hoy está de nuevo de malas". Y digo todo esto porque estos días, ante cualquier conocido que me saluda, estoy siempre a punto de contestarle con un reproche.
Un amigo se iba a casar y no me invitó. otro amigo celebró la feria de su pueblo y no me invitó. otro más estrenó casa y no me invitó.
hoy le pregunté al tipo que vive en el espejo a quien le iba a reprochar su situación de desempleado... y no me contestó.

porque falta siempre algo...

se me ha metido en la cabeza que debo terminar muchos proyectos, tapizar mis paredes con imágenes, escribir cientos de páginas que luego guardaré en fólders rotulados, hacer proyectos para cada funcionario que conozco y que ha sido colocado en diversas oficinas, a ver si con alguno pega.
pero todavía no comienzo.
tengo planes de hacer catálogos de pintura, fotografía, arte urbano...
pero no acompleto material para ninguno.
tengo planes de un fin de semana en cualquier lugar lejos de aquí... pero no tengo boletos ni dinero para cpmprarlos.
tengo ganas de copular noche a noche con una mujer diferente... pero no hay mujeres dispuestas, y cuando están dispuestas yo soy el indispuesto.
algo está pasando con mi cuerpo. siento que me desmorono poco a poco. siento y lo peor, voy dejando de sentir. pierdo el tacto, la sensación de frío, de calor, de hambre, de sueño, de deseo.
estoy atrapado en algo que me separa del mundo, tal cual lo vine conociendo.
y a lo mejor sea por eso que quiero hacer todo lo descrito antes...
antes de que deje de sentir por completo y ya no pueda hacer nada.

Tuesday, February 08, 2005

Viernes trágico

si, por algo los viernes han estado consagrados a tragedias. viernes crístico, viernes 13 peliculesco, viernes defiesta por el fin de la semana, viernes en que me apetece ser despedido de mi trabajo de mala manera.
un viernes que se antoja apocalíptico y que sólo me deja una extraña resaca.
Ahora me levanto sin saber exactamente la hora, y me desayuno a las cinco de la tarde, después de trotar a las siete en el parque cercano mientras que por ahí de las dos de la mañana me levanto con una idea perfectamente redondeada para un cuento malo desde su preconcepción. tengo frío la mayor parte del tiempo y es raro salir a las dos a comprar jamón a la tienda de la esquina para hacerme uns sincronizadas.
Parece que los compañeros quieren demandar, pero yo aún no me decido, es que es tan nuevo esto. Ya he sido despedido antes de otros mil trabajos, pero hasta ahora nunca he recibido compensaciones, así que me siento raro cada vez que me alegan que la ley federal del trabajo, y que el derecho de antiguedad, y que las hilachas de dinero que pueden tocarme.
Ahora ni siquiera tengo pensado en conseguir nuevo trabajo.
Mejor terminaré otro libro de cuentos malos y lo amontonaré con los anteriores, y después juguaré al rompecabezas ordenando mis cuentos por temas, luego por extensión y luego por antiguedad, y luego por calidad hasta acabar por sentarme, a las dos de la mañana a escribir cualquier otra cosa.

Saturday, January 22, 2005

con la cola a rastras

Lo curioso es que no me sentí así. Es decir, no arrastraba la cola. me entró más bien un especie de limbo. Una sensación de que algo se detenía y no me dejaba rehiletear las manos cmo antes. fuera de eso, nada, el vacío.
Pero se acabó. Totalmente.
Creo que van a comenzar de cero, y secretamente eso es lo que queremos todos. Nadie dejará ni una pista sobre el trabajo realizado, no les vamos a dejar nada de donde agarrarse para comenzar a orientarse.
si eso es lo que desean...
Por otra parte, pienso en lo inútil de cada ciclo, en el retroceso que supone el estar cambiando de gobernadores. en la fácil que sería jalarle las orejas al mismo individuo cada vez que la riega y hacerlo retomar un camino; pero un camino andado, uno trazado, uno que no sea el inicio de lo mismo. O peor, el inicio de algo completamente diferente.
Pienso en las ruinas que a lo largo del tiempo han ido dejando gobierno tras gobierno.
que miseria, que frustración.
que le vamos a hacer, sino seguir construyendo nuestro particular castillo y encerrarnos ahí. somos solamente nosotros los que nunca dejaremos proyectos a medias para comenzar otros...
¿O sí?

Monday, September 13, 2004

por sorber demasiada información

no sé si a ustedes les pase, pero cada vez que leo algo, que veo algo, que me topo con algo, para todo eso tengo una opinión; ya sé lo que pienso y sé cual sería mi respuesta. Pero de repente, en lo que voy dándole forma a mis ideas, se me atraviesa otra cosa, me entero de algo más reciente. y ahí vale madres todo lo que había pensado. Creo que el bombardeo de información es demasiaod para mi.
o creo que soy muy lento para decir lo que pienso.
P.D. esto debí decirlo hace semanas ¿se dan cuenta? me tardé demasiaod. Entonces, se dirán, ¿qué caso tiene? Es que si no lo digo ahora ya valí y me quedo con la sensación de desperdicio.
en fin.

Wednesday, August 04, 2004

el entrenamiento en la mentira

en las últimas semanas he estado viendo los promocionales de una compañía telefónica, en los cuales cada chavo que recibe llamada dice que está en un concierto, en un campamento, en clases de meditación, antes que decir que están escalando, en la playa, haciendo rappel o acampando con su buey. Y lo que me parece curioso es que ¿Por qué no dicen donde andan en realidad? Es decir, si están en un campamento, ¿cuál es el problema? si están en la playa, ¿qué tan malo es? si cogen, si chupan, si se arriesgan, no veo porque ocultarlo. A lo que voy es que incosncientemente se debe decir una mentira. se fomenta el hábito de decir cualquier cosa aunque esta sea igual de inofensiva, a decir la verdad. Quizá es un proyecto a largo plazo, un entrenamiento de las futuras generaciones para que llegado el momento la confusión sea general, la desconfianza constante y la suspicacia parte del orden mundial. quizá para entonces ya nadie se preocupe por saber su tal o cual información es verídica o nos conformemos con lo que se diga.

Monday, August 02, 2004

y luego?

conozco algunas mujeres que me conocen y conocen secretos que pueden usar para coquetear. pero no soporto los coqueteos porque me es imposible transformarlos en una sesión sexual, que es lo que quiero.
y a veces acabo confesándole a mi confidente femenina que no es sexo lo que busco. pero si es. es sólo que me parece que me compadece cuando me ve tan ansioso que yo debo curarme en salud, y decirle que no es sexo. ja, entonces que es?
tengo ganas de hacerlo con alguna, y a veces casi se los digo, pero después emprendo la retirada y semanas después me recrimino por pendejo. porque es hasta después que tengo la seguridad de que me dirán que sí.
y luego?